miércoles, 11 de octubre de 2006

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Que inacabado cielo gris, que gloria miserable, depositar como un gato furtivo con un cadáver en su boca mi desentendimiento de mi, en un blando rincón al que figuro como un refugio de tierra estéril y ramas húmedas mórbidas que me ocultan de la asfixia: el cuchillo del silencio.
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2 comentarios:

H.R.Cuenya dijo...

Que bueno es ver cuando alguien hace las cosas cada vez mas bellas.

Lala dijo...

La navaja de doble filo, en donde la cara ciega siempre hiere de manera más profunda y sólo luego de ver la sangre caemos en cuenta de la magnitud de los océanos y las profundidades de las avenidas.
el cielo nunca es de un sólo color a la vez, por suerte o por desgracia, todavía no lo descubro.

besote, nena.