Tanta Enfermedad
TAN
Oscura Impunidad.

la miel embriaga sin sangre
lengua que se pudre
y cae
d
)
El cuerpo deberá vegetar como buen fruto, fruto doliente que será por fin dulce.
Para comprender el carácter de un único sueño
que no palidecerá aunque lo hielen,
la carne sabrá corroerse como la ciruela cuando se desgaja.
Pender era necesario.
Aquí la herida.
(
d

Sobre los techos de la mañana elefantística oigo cómo ruedan las migas memoriales
será deber esta vez dignificar la nada
el rincón vacío
cavernoso cuenco
de olvidados narcisos
y asir en ese nacer oscuro los tesoros perdidos
por manos suaves, dulzores que fueron vicio
¿Cómo habrá sido
donde la desnudez …
donde la música de la piel
donde el claro
el terreno sagrado
tráfico de dádivas, corceles del sueño?
¿Habrá en la temporalidad del cuerpo
rasguño
cerrazón
enérgicas corrientes de hemoglobina?
Medirme ahora
medir el escurrimiento de la alegría
asimilar la ira
arrancar de mi una guardiana
que escudriña cada cuadrícula de tierra explotada
calcula
lastima los ojos
y aun hila paciente un tul
hila
en silencio ya sin sangre
puntos complejos
contrapuntos laberínticos
hila
Iso el velo de estos ojos que miran hacia donde tiendo las ramas de mi floresta,
yo tejo con hilo secreto la imposibilidad de una trama muy mía
delante de los recintos que determinan dolores
así escondida, caleidoscopio la subjetividad del mundo en el murmullo fantástico del dibujo impreso minúsculo en el tul de la mirada;
pintada toda roja
desordenada
Hice un teatro
de tu temple y ahora
no perteneces
nunca más
no habitas
con esos pies de plomo
a la tibieza cósmica de orfebre feliz
d
shh

los colores en la sombra de una silueta que se forma en el piso
los colores del mundo
indefinidos
la silueta devenida a mi organismo
que sabe ser la sombra de mi
lo tangible no se desvanece
tangible, perenne
yo tóxica
yo cuerpo
raspo froto toco rompo
reúno de pronto el abstracto con lo sólido
me arrastro, en el suelo los huelo, aquellos colores de mi cuerpo
Frescura de manzanas...
pétalos en libros...
pereza oceánica...
verdores incandescentes...
hamacas...
muevo la cabeza hacia arriba
un, dos
ya casi puedo ver las vigas del techo
(siempre llamaron mi atención, mi lirismo tímido, esos caudalosos rayos de luminiscencia que se abren paso entre agujeros; anestesiándonos)
tres
Constitución
inmundicia
inmovilización
amargura de flote
como despertar
un solo color imperialista fusiona esta gama
el azul grisáceo de Buenos Aires a las siete
todavía en primavera del asfalto, el preludio del neón,
o también, aquél amarillo pútrido y caliente
que emanan los rieles del tren y vuela sobre la hierba
desprendiéndose del viaje hacia la ciudad
y sus multiplicaciones
irse
d