lunes, 26 de noviembre de 2007

herencia

hubo un hombre a quién sólo le escuché recitar durante
gran parte de mi vida

una pieza intensa de algún tanguero anónimo para mi,
tomaba el té con manteca dentro, golpeaba los vidrios pidiendo salir a lanzarse a las vías,
quería caminar y volver a la casa que su hijo había vendido,
paseaba por Plaza Portela mirando a sus nietas pelear
preguntaba dónde estaba María
-muerta Carlitos, hace quince años Carlitos-
tirado en la esquina con su bicicleta encima
y la ginebra espantando al dolor, desconociendo a las nietas y el porvenir una repetición,
amante del chocolate, antiperonista rabioso, viajero, loquero, patadas en el culo, silla de ruedas extradición al asilo
Chiche la escoba y su eterna masticación
la mesita sucia que intercambió en la India por una botella de vino en el living como un souvenir silencioso y asombroso de su pasado,
el abuelo que no sigue siendo, envuelto en un halo de ausencia,
sólo,
extrañado,
espera la muerte
(y desfilan las sombras en la habitación aturdida de bocinazos
la mía pidiéndole perdón por permitir que sigan atándolo a la vida)
flota su voz en la memoria


tango que me hiciste mal y sin embargo te quiero

porque sos el mensajero del alma del arrabal

no sé qué encanto fatal tienen tus notas sentidas

que en la mistonga guarida el corazón se me ensancha

como pidiéndole cancha

al dolor que hay en mi vida


domingo, 11 de noviembre de 2007



"...Sólo tengo una ocupación; rehacerme"

hipoteca con el movimiento
combinaciones peligrosas con los murciélagos
sin alas pero ciega
nocturna
sin el beso de la luna,

con un eterno deseo de llorar

y llorar

sin haber tenido nunca una ventana
por la te viera, luar

influjo de contradicciones
amparo de páramos en oraciones
una vejez intolerante
un aislamiento invariable
una pesadumbre

doma
congela

el terror de los mares

y la loca sustracción de la sensación amarilla
que inundó de pequeña mi vida
estruendo en el techo
soplido de vicios
y el inocente golpe sobre mis pechos
que contiene al puño de quien me ama
y me castiga en espejismos
en sueños
en decantaciones
en variaciones monocordes del amor
que necesitamos los dos

en casa admiro el devenir marchito
filtrado en la desfloración de tres orquídeas magnánimas
simultánea y bienaventurada muerte
estambres disminuidos
sépalos vencidos
borrada aquella línea que deshace las ramificaciones de mi árbol
en el advenimiento de la locura, de la causalidad

revolver este caldo, solventar al movimiento
en una obsoleta extensión de lo que hay en mí
hasta quebrarlo

pero

no soy mía


d

martes, 6 de noviembre de 2007


(..........................................................................)

la siesta de un fauno del que oigo sus sueños, sin poder dejar de malograr mi respiro,

que ahora en esta enfermedad del espíritu (o esta liberación imbatible)
entiendo como un castigo

la soledad me sana
la calma

el mar.......

el mar, Debussy......


(.........................................................................)


d
La gare de Saint Lazare
Claude Monet

lunes, 29 de octubre de 2007

»

sombra despiadada serpenteando los rincones
un silencio parecido a la más hermosa muerte
pude haber sido intermitente aunque líquida, lluvia
y soy la enamorada del muro que alguien alimenta con fertilizantes
con químicos amantes

de mi manera obsoleta ahora pronuncio la nada
y las hilachas de aquella carne hecha de páginas y cuentos nuevos
no pueden enlazarse
inacabables intersticios que chupan y deshacen

y el letargo
y la agonía ajena
el devenir finito como las pieles de abuelos
la juventud caduca como todos mis cuentos
¿Dónde podré encontrarte,
personaje ficción, personaje carne?
he sabido que siempre andas en uno mismo
he oído que la crueldad de nacerte es una alquimia fugaz
y sólo cuadros de vidas disímiles concuerdan en algo:
en ésta biología podredumbre mal llamada existencia
que se retuerce queriendo brillar con una luz sospechosa
amarillo de bilis
amarillo de otoño
amarillo el calor de los trenes demonios
¿Y dónde, dónde te apersonarás, Ángel Exterminador?
¿Seré entera, sabré responderte?

somos todos asesinos,
no es paranoia,
es el sol de la tarde:
dejamos ahogados a nuestros niños en un riachuelo podrido
con intuiciones y juegos, con purezas sin nombres,
¿Y cómo, después, seguir falseando al lánguido destino?
¿Soy un cadáver de mí?
una sustancia viscosa con ojos y dientes anónimos emerge de las cañerías
la infancia perdida, el día,
la ciudad comprimida


esto no es poesía


d

martes, 2 de octubre de 2007

*




Alguien dijo una vez que sus ojos eran sinceros. Que el estrepitoso descenso de sus párpados cortinados a mitad del carmín de las venas reventadas sobre el blanco, era bello porque expresaba en si mismo el estado indecible de su alma. Mi madre también dijo, durante mi pequeñez acomplejada por armonías rotas del cuerpo que comenzaba a ser mío, que las narices grandes generaban respeto: presencia ineludible en el mundo: un “¡aquí estoy!” imposible de ignorar.

Hoy llueve.

Me parece que cae agua del cielo con fisonomía propia. Cada gota dibujando una piel, una mirada llevada con pesadez, una boca prodigiosa que canta composiciones desconocidas, una nariz delicada disolviéndose en polvos blanquecinos. ¿Cómo llevamos la libertad de un rostro en las correntadas de esta era venenosa de reclusiones y aislamientos? Las presiones dictatoriales de los tiempos que corren son sombra y asfixia para el candor de una simple sonrisa. Los trenes, el supermercado, un parque y mi hogar, vidrieras que exponen las complexiones forzadas de caras en serie. Pureza extinta o quizás enjaulada tras los gestos que vamos practicando con automatismo, clavándolos en la viveza y el movimiento de la sangre. Quizás por eso un rostro calmo me obnubile... de alguna manera, cuando la integridad de la niñez florece en la expresión cadente y natural de un rostro, como un pétalo suaviza algo en mi: ojos que no esquiven ni cambien su visión por gafas negras, pupilas menos dilatadas o bocas serenas. Esta lluvia no amaina, una tormenta se avecina. La presencia ineludible se achica, las gotas rugen sobre las chapas del techo y una boca hinchada se abre con dolor, se desgarra en su extrema tersura, y los ojos que imaginé en el aplomo del agua, flotan bajo nubes impenetrables: chorrean lluvia. Relampaguean. Oigo un trueno. Lloran viento. Alguien dijo una vez que sus ojos eran sinceros.
//Pintura René François Magritte //


d



lunes, 1 de octubre de 2007

§

-



Clarea. Los pájaros alborotan la aurora. Apenas me animo a contemplar la inminente mañana; pero, mierda, soñé otra vez aquél camino montañoso en el que intento adentrarme pero nunca puedo. ¿Cuál será la razón profunda, la raíz nutrida y espinada que enterró ese cuadro onírico reincidiendo en mi, generando el sigilo propio de un mundo ajeno que visito sin mi cuerpo? ¿Hacia dónde se tuercen esas tierras que entreveo, de las que regresan carruajes con personajes huraños y taciturnos, abstraídos en visiones que necesito descubrir? El despertar me agobia. Los soñares generan abstinencia. ¿Tantos enigmas, excesivos símbolos que no logran cerrarse en sí mismos y remiten una y otra vez a su extrañeza? ¿Debiera, esta tarde húmeda de juntar lluvia para las orquídeas del despertar, sentarme a escribir este pálpito loco que remueve mis ansias? ¿de qué se trata soñar? ¿adentrarse en la turbulencia inmanente a mis desconocimientos interiores, transformada hace años en rutas verticales hacia nubes pálidas, en mares que me persiguen, en huidas pendientes e historias inverosímiles que narcotizan? Toda jornada subyuga la clave que necesitaba. Caerá la noche, negra de luto y de luto estrellada... el día a día es un ir muriendo que nos embelesa, pero el cuerpo pasajero importa menos que esas fiestas de aura sempiterna a las que me siento psicológicamente invitada. La muerte invade también mis soñares, el despertar es la muerte. Los empuja al umbral de un olvido criminal, la desmemoria de una fábula que no se deja ser escrita porque el lenguaje es carcelero. Ver el día es mancharlos. Los soñares, ligeras revoluciones...


d

.

*

lunes, 24 de septiembre de 2007

*





(...)
Y miro las flores y sonrío...
No sé si ellas me comprenden
Ni si yo las comprendo a ellas,
pero sé que la verdad está en ellas y en mi
y en nuestra común divinidad
de dejarnos ir y vivir por la Tierra
y llevar en brazos por las estaciones contentas
y dejar que el viento cante para adormecernos
aflojando, y sin sueños en nuestros sueños.

de Fernando Pessoa /
Alberto Caeiro
XXXVI

domingo, 2 de septiembre de 2007

duraznillo de agua

Un amargor perenne florece, lo sé, es domingo y tendré que abnegarme a la infección de la tarde. A mi alrededor he venido colocando, hace algunos meses, fragmentos de vidas pasadas en un tono infantil, dispuestos ornamentalmente y -he notado-, con aquella inocente ilusión que me caracterizaba cuando los soñares perfumaban intervalos azules. Ahora palpo imágenes que levitan contradiciendo esta pausa,
entierran este presente detenimiento,
su belleza verosímil y colorida genera una indescriptible sensación de
asfixia.

Guardo algunas capacidades intactas todavía, aunque sorpresivamente me he descubierto hoy
(un día entre sucesiones de hábitos – un febril domingo estival)
anciana prematura,
roída gracia,
pausa inmóvil.

No espero nada.

Esta cueva de introspecciones me anida en una morada en la que soy un pez con largo camino por recorrer.
Aguas turbias vía incierta.
El destino no interesa.
Imagino a Pessoa experimentando el perfecto tedio, puliéndolo, durante toda su vida aquella sensación vívida y estimulante, aunque en mí todo es escenario y se asemeja a un simulacro de divagaciones. Recuerdo una frase suya semejante a el río de mi vida ha finalizado en un mar interno, no con exactitud sino con gris entusiasmo. El naufragio. Las figuras de juventudes y embarcaciones de velas altas superponiéndose con un piano que hace eco y es inaudible. Si quisiera erguir la voluntad de libertades al menos podría engañarme un rato, sin embargo, conservo la certeza de la fragilidad de aquella ficción.
Así,
saldría a caminar las calles rectas de mi barrio silencioso e intentaría reconocer en la urbanidad la pequeñez magnífica, el tallo de la estoica orquídea. Para los extinguidos en su prototipo humillante se cerrarían bajo millones de llaves las puertas ya carceleras de sus hogares asesinos, y saldrían de las casas las mareas de soñadores con sus guitarras y sus miserias, algunas mujeres con sus camisones abiertos cantarían llorando la culpabilidad que las atormenta, reinaría la amoralidad y la sensualidad de la tarde y habría banquetes de polvo para los marginados que reconocerían como propia la calle que los contuvo. Pero nada de eso sucede.

Desvarío. Todo se guarda en gestos de vergüenza y cajones para dos.

Este domingo arrinconado apenas musita la sombra de lo indecible y la vejez se infla cuando soplo al desasosiego. Inspiran pureza esos ornamentos del pasado que flotan en mi habitación moldeando al desconsuelo.
A mis espaldas hay un colchón intenso de un blanco viejo en el cielo, de alguna manera la atmósfera afirma el signo de resignación. La vacuidad regenerativa se desdobla y gotea palabra sobre palabra, un vuelo de torcazas distrae la prosa que intento retener pero se me va en las alas de los guardianes del cielo bonaerense.

Debí haber permanecido intacta, amparada en el umbral de lo que no debe circular porque se mancha. Ahora me reconozco como un conglomerado de atrofizaciones, una incógnita, una bolsa de arpillera que contiene secretos recelosos entre sí.

//De vez en cuando retomo la estela de la mentira como siguiendo a una estrella que ya está muerta, ese mínimo viaje nocturno rebota en los confines de mi desprecio aunque sonrío, indulgente y risueña.//

He dejado aquí la huella que debería seguir para desenmarañarme pero el cansancio de todo baja el telón, giro la cabeza, respiro sin ganas el aire prometedor que refresca mi habitación, desenfundo el cielo imaginativamente y hasta el sol se atreve en sueños a bañar este domingo.

lapso luminoso - - - se apaga

d

sábado, 25 de agosto de 2007

domingo, 19 de agosto de 2007

trash

a cada lado del lecho un muro
y un cuerpo arrojado
golosinas
la musa encadenada me grita
mi mirada mi fiebre ignoran su lumbre
mastico, observo mi jardín ahogado en lluvias,
no sabré cómo descifrar mi propia miseria
encenderé fuego con palitos de la selva
consumirá de mi la gloria de lo que ya se tiene,
esa falsa medalla, y seré un cadáver un rouge
si no hallo en mi morada la clave para pisar la hierba
la clave para sacar ventaja de todo lo seco
aunque mis manos crujen
y si no está, no lo tengo
presagio incandescente que mueres, vas, vienes
claro que se enfada mi aparato psíquico
caigo en la futilidad del desvelo
fraternidad disonante imposible conjugarla con mi desprecio
¡comería de los otros!
arrancaría de sus ojos las sombra de burla
despreciadores del silencio
manos de rapiña corazones furtivos
las festivas carcajadas de hielo
guirnaldas rodeando mi cuello
el amor no es cuestión de días y besos
y mi amor es iracundo
no tiene aroma dulce ni palabras suaves
mi amor desdicha, mi amor carne
pronto, en unos quince días
esta precipitación herrumbre de hueso
me nublará la vista no podré adorarte más
y tu cuerpogema de una zona luminosa del universo
el temple augusto y principesco será taciturno y vendrá por mi
como las pesadillas silenciosas que no se recuerdan
venceré al encanto
where the wild roses grow
beauty must die

y no sabré tu nombre te diré gema perdida
murmurando una canción en tono triunfante y doloroso
yazgo, colérica, en el lecho que me desvela
a un lado un sol partido al medio
al otro collages pasiones blancos matices dureza límite fin
yazgo, cansada de no saber respirar,
la niña fatigada vuelve hacia mis brazos con viento
acunada en una copa de sauces
trayendo en su boca el llanto de la ciudad ajena
dormida en la guitarra
que sea conmigo un instante

temo escribir el poema con polvos, sin frutos, con agua mía
dentro de unos días
de la niña que fue arrojada hacia el sol
y sólo había
un muro
que lo revestía

d

lunes, 6 de agosto de 2007

*



/


.

.

.

.

"

La tierra que nos tiene apenas es un árbol sin tiempo,
cuelga del cielo como un enorme manzano ciego,
la surcan ríos bravos y la mojan los lagos tiernos,
la rodean los mares con sus sólidos movimientos.
Ella se agarra a las nubes y oscurece los cielos,
hace del sol la fragua con la que cocina el sustento,
convoca a la lluvia fresca si se reseca el suelo,
de su corteza crecieron asfódelos y almendros.
Brota del bosque umbrío el olor de sus maderos,
estalla el volcán sangrando en mil penachos de fuego
se siguen las estaciones en su relevo perpetuo.
Por eso es tan ancha y tierna esta tierra.
Por eso es tan ancha y tierna esta tierra,
esta tierra que nos tiene, nos tiene vivos por un momento,
por un momento de tierra, de tierra madre con fundamentos.

(...)

"

de
Patricio Manns
y Horacio Salinas

lunes, 16 de julio de 2007

&

era la escoria
la brisa suave de una ola sucia arremolinada sobre la orilla plástica
quizás la desesperación que toma formas verdugas
aplastante desconfianza en lo que no se tiene dentro
sabores platos calientes carnes verdaderamente rojas cocinadas al vapor
en un principio era la vida tragada como un gran caramelo miserablemente dulce

y luego

el diluvio

...derrumbando cada pilar de la decadencia...

el rayo violento de sol en el pecho
el paréntesis del descubrimiento
y los paseos epistolares por jardines matizados con silencio
la belleza germina,
no espera la salvia ser detonada por las manos de una mujer fiel
no esperan las pequeñas verbenas la gota de lluvia
se hacen perfume evaporadas provocan alas pero se van del dominio
impaciente belleza
no engendra, se agota
debilita la tierra fértil y muere
la belleza pudre lo que no la riegue con sangre
el carmín
el rouge
la rosa
tu corazón y la herida saben rojos
saben de almácigos para florecer la palabra

que barra la ficción mi obra tímida



d

martes, 10 de julio de 2007

. _______________________


intimidad del instante
alba
en la orilla del río

sábado, 7 de julio de 2007

-

ha suscitado en las sombras
la aurora
del muérdago
la gema
el claroscuro
camino
morada lunar
arena crepita
anatomía
de un circo
idéntico
a
si
mismo
/
no era
florecer
d

viernes, 6 de julio de 2007

¡¿?!
aventura onírica
fábula inconexa en mi bemol in diminuendo
>>> close your eyes and look at me
---
Una mujer de mediana edad, estatura media y pelo corto está atrapada en un sitio que parece ser un centro de tortura, una cárcel. Descubro que es un galpón de la facultad de filosofía y letras. Ella quiere escaparse, yo miro la situación desde algún rincón del lugar y lo presencio como si estuviese dentro de un film. Oscuro, sofocante, inmenso, así se me presenta el lugar. La veo desesperada, intenta escapar, corre por entre pasadizos desnivelados. Otra mujer, carcelera, con una cara que aún recuerdo, descubre que la muchacha está huyendo, y la obliga a pisar descalza un sitio del suelo en el que hay electricidad. La chica se da cuenta que la carcelera la engaña (quiere hacerle creer que haciendo ese camino podrá huir). -Entre tanto, sé que hay otros convictos en estado lamentable que son un grupo de personas a las que sé que las autoridades del lugar les han otorgado el extraño beneficio de poder escapar, y buscan cómo, y oigo sus gritos, su llanto, oigo golpes de cadenas y vidrios-. La chica consigue escapar de esta mujer, llega hacia una puerta en la que hay un preso enloquecido que con la cabeza ensangrentada da golpes contra los bordes de los vidrios de la puerta. Logran salir. Ella corre y se escabulle entre los pasajeros que bajan por la boca de un subte que, en algún giro de mi sueño, ya no pertenece a la Argentina, estoy en París y puedo dar saltos enormes. Sé que ella está escondida en los túneles subterráneos. Y de pronto, el caso pasa a ser tema de los medios de comunicación parisinos. Miro toda la escena desde arriba, puedo saltar y semi volar, me siento un bicho extraño, camaleónico. Voy de boletería en boletería. Los pasajeros le dicen en tono de chiste a los empleados de subte “ustedes deben habegla cgiado...” así con esa ge tan francesa refiriéndose al carácter salvaje de la muchacha que -todos saben- están buscándola escuadrones policiales por entre los subtes sin dar con ella. Nadie me ve: soy completamente invisible. Ahora hay una televisión enfrente mío. Hay un diario. Ambos tienen una imagen en blanco y negro en la que puede verse una maquinaria extraña, estrambótica y horrible, llamada “pozo”. Es una máquina de tortura. Lo sé. Abajo puede leerse un titular enorme que dice en tono evidentemente irónico El pozo cortazariano. Interpreto esta frase como alusiva a la facultad de filosofía y letras, en la que en nombre de grandes autores se tortura, se encarcela. Mi sueño se quiebra, se abre, aparezco en la terraza de la facultad en presencia de un grupo de estudiantes uruguayos que venían al país en conmemoración de una fecha que no recuerdo. Los estudiantes son muchos, yo los observo. Uno de ellos escribe en una pared muy grande: Lo cotidiano es marea. Me llama poderosamente la atención el graffiti, y me acerco a uno de ellos para conversar acerca del mismo. Pido su mail. Subo con él a un auto, y empezamos a andar por una ruta que llevaba hacia Uruguay. En ese momento un sueño que tengo hace años vuelve a mi: una ruta muy grande, ubicada a una altura inconmensurable, que no es ruta sino rieles de tren por los que andan los autos apoyando una rueda en cada uno, y esta ruta maldita sube y sube verticalmente hacia la nada, y sube, no deja de subir nunca, el uruguayo me habla como si nada y yo estoy aterrorizada porque recuerdo en el sueño el sueño mismo que vuelvo a tener y que tanto me atemorizaba de pequeña, pero hay una innovación, hay un cambio, en determinado lugar de la ruta unas sogas nos tiran de pronto hacia fuera arrancándonos del auto, y el auto sigue sólo guiado por los rieles hacia un tramo muy peligroso. Debemos alcanzarlo caminando por una senda que por algún motivo me hace sentir más segura. El auto nos lleva hacia la facultad de filosofía y letras. El estudiante ya no está conmigo. Está mi hermana. Miro el gran galpón, vacío y asfixiante, negro. Estamos arriba de un techo de cemento pero no hay luz, hay techos encima de nuestras cabezas. El lugar es demasiado grande. Hay un hombre que nos habla. Un hombre desagradable, de unos cincuenta años. Sé que es uruguayo. Sé que no tiene buenas intenciones, y que tras sus palabras lentas se esconde un profundo y asqueroso deseo sexual. Tenemos miedo, recuerdo a la muchacha que había escapado y quiero bajar hacia el galpón para hacer el mismo recorrido que ella y escapar. Mi hermana me sigue. Es más pequeña que yo. Quiero cuidarla. Debemos ser rápidas. Pero el hombre nos obliga a trepar la pared, estamos agarradas de la nada, de unos ladrillos mugrosos. Me duelen las manos. El hombre me pisa los dedos. Nos dice suban y bajen la pared suban y bajen suban y bajen. Dentro mío pienso que dice pongo y saco pongo y saco pongo y saco. Cae saliva de la comisura de sus labios, no lo veo pero sé que está haciendo gestos sexuales. Despierto asombrada, con miedo, pensando en Alejandra Pizarnik, en todas sus jaulas. Fin.
1/2 d

martes, 3 de julio de 2007

cómo hilvanar la canción tersa de tu siesta
con la desdicha de la escritura

hay anémonas refulgentes en esta habitación tranquila
hay escarcha de fertilidad invernal

cómo no oler en tu espalda la ceguera de un murciélago
cómo no abrazar los tamborcitos de tu cuerpo con la tarde que se quiebra una vez más
y apagada prende las luces de la tragedia

hay espinas que desgarran la hora
hay absurdos marginados sólo para dos

cómo la brisa se ancló en el nido lleno? No había espacio no había universo
cómo una hembra madre inmanente se arma conmovida, antaño temida

hay costas vírgenes en las cavilaciones de tu mirada
hay gaviotas ausentes
ay del momento en que la escritura retome el camino de mis dedos

cómo imágenes un mundo nuevo simbiótico
tu vientre explosivo para mi se abre pero cierra
una jaula ornamentada con fuego
un cigarro en la memoria
un beso, un comentario bajito
un gesto íntimo de libertad fantasiosa
demasiado oxígeno para prevenir el incendio

ay del momento en que la memoria retome el camino de mi escritura
volver marchita, dulce hoguera, volver


d

sábado, 30 de junio de 2007

æ




Esta profunda vigilia me arropa con una suavidad digna de susurrarse bajo las sábanas que cubren a los niños dormidos, y que se sopla o se siente al oír un cuento desgajado en voz baja a medianoche. Vigilia prodigiosa, que nace de mi tan ajena, tan movediza. En este lienzo de noches frías palpo tus múltiples bocas, con amargo desvelo de muchacha hipócrita, con el vil amor sobre mi regazo, soñando, palpo la mansedumbre gustosa de todas tus frutas. Así te espero. Incluso luego de haber dormido instantes efímeros que disimulan su incontinencia tras las horas espesas, seguirá esta vigilia de imaginerías tácticas para pegotear mi modo al de esta dulzura que invade los días en los que distraída me hamaco. En este páramo recogido por leones hambrientos de soledades, cargados de ausencias y distancias caudalosas, mordisqueado por mariposas caníbales, soplo con alguna fuerza noctámbula tu dicha, para que prenda aún más poderosa y siga quemándome. No tengo tiempo para otra cosa, no tengo espacio entre mis manos para tomar aún más agua de una vertiente nítida como el horizonte, rancia como perforar el tallo de una rosa vengativa hermosa deseada vestida de almíbar, caliente, afiebrada, ansiosa por rozar mi sangre mis dedos. Sólo esta vigilia loca, arremolinada, hecha para mi, el palpitar de caballos dorados sobre mi pecho, que tantas veces atestiguó la visita de un dolor trémulo al robarme el viento azaroso mi estúpido destino...revolcándolo por charcos de lunas crecientes...de mareas voluptuosas y festividades que no fueron música y sacudieron, e hicieron bailar...estalactita...inmóvil en el mismo centro gravitante de una danza organizada por un habitante sordo que llevo en la anatomía de mis desesperaciones...vigilia carcelera, acá estoy con mi cuchillo sin filo de gesticulaciones inanes dispuesta a perforar el sitio de mi cuerpo que concentre la intensa bruma del invierno, la comedia de esta vida que grano a grano va cayendo como arena sobre un rincón del organismo que ya veré cuál es, esta noche sabré cuál es y ahí sí podré revolver las aguas humanas que me atormentan la carne, ahí sí serás vigilia mi verdadera estela, mi amiga rubicunda y entregada a tus dones...suave...susurrante bajo las sábanas que cubren a los niños dormidos, soplada oída sentida como un cuento a medianoche gajo a gajo desangrado en voz indolora...(se ha fundido aquella sombra de ausencia que grito de incendios, de dichas fueguinas azotadas por mis soplidos, se ha fundido ese par de ojos garzos de niño con tu andar, vigilia, tan etérea en la noche de mariposas que comen de mi...)




d

martes, 26 de junio de 2007


the blind mirror

lunes, 25 de junio de 2007


(...) Pero son muchos los raptores que a lo largo de los siglos se sintieron atraídos por esta cautiva. Vinieron para concertar su ruina, pero se detuvieron de golpe, y la escucharon respirar dormida. Luego, suavemente, cerraron la verja y la empalizada, callaron llenos de respeto, y, sometidos, Provenza, a tus deseos, volvieron a ceñirte tu corona de vid, a plantar pinos, higueras, a sembrar melones y sólo buscaron, hermosa tierra, servirte y complacerte. Los demás te abandonarán fatalmente. Pero antes te habrán profanado. Estás acostumbrada. Los que vinieron buscando un casino, un hotel o una tarjeta postal se marcharán. Huirán, quemados, mordidos, por tu viento completamente blanco de polvo. Quédate con tus amantes bebedores de agua en botijo, los bebedores de vino seco que madura en la arena; quédate con los que sirven el aceite religiosamente, y vuelven la cabeza al pasar delante de la carne muerta; quédate con los que se levantan temprano y por la noche, ya acostados, se dejan mecer por el pequeño latido de los barcos de fiesta, en el golfo, quédate conmigo. (...)


Colette
de
El nacer del día

martes, 12 de junio de 2007

/


liras

o de la forma de recuperar la magia del puerto

Se acerca la idea de perder el rumbo. Descarrilar el tren para guiarlo. En esta ciudad podrida, en donde un día ya nadie supo cómo mirar al otro, quisiera perderme. No hallar mi hogar. Vagar noctámbula como disminuida en un andar leve sobre las calles iluminadas por el frenético sol de las tres de la tarde. Pisar todos los silencios que rodarán como liras por rancios edificios. Reconocer un llanto en cada paso. Del vagabundo; que en su pena sonreirá al verme participar del juego secreto, del sabio perro que olfatea culos niños y recibe sobras patadas, oír el de un espíritu que ya nadie distingue, el llanto del río y su sombra, de mi misma invernal abandonada y perpetua. Y extraviarme...indagar las librerías de Corrientes como un fantasma ocioso saboreando el paisaje que no existe...navegar sus mares de acuarela invisible. Reinventar la calma de las plazas, extenderme desfalleciente en el suelo helado de Recoleta y recostada bailar hasta perder la piel, y ver el despertar. Atar a mi espalda todos los gorriones de la noche, llevarlos de paseo por una ciudad que parece sana cuando amanece y cumplir mi papel de carcelera en aquella plaza en lo que los soltaré para que recorran la liviandad matutina. Sé que voy a encontrar una dama azul en alguna esquina, cuando llueva. Ladrona de alas, se incrustará en mi memoria arrastrada por el olvido del cielo. Rodeada de gorriones muertos y de gotas
en su vientre me llevará a la estación, de la que partía un tren de mi sueño para no volver


aun lo espero


d

jueves, 31 de mayo de 2007

Ø

Gustave Klimt - The tree of life

Sólo paredes me abrigan en esta fría ciudad
Aquí del otro lado
Siento la mansa brisa del pensamiento
Acorde viejo, herrumbre
A la luz de un sol de gases azules
Guarecida de un tumulto que te pasa por arriba

Estaré coagulada?
Cómo es que los hilos ya no tensan,
Que la lluvia ya no pasa?
Que sólo

de un modo andaluz, a escondidas conservo
Mi tesoro

que es suave
Mi rincón azucarado
Mi asteroide d 723
Mi memoria extensiva

En que lugar habrá caído mi semilla?
Si tuviera fuerza en mis cuerdas vocales
Retumbaría los túneles de la tierra
Riégala con melodías de viento y escarcha
Cuídala con la luna y la mar lejana
Haz que allí crezca lo que dentro mío murió

Piano sempiterno te animo a desplegar tus aves
Tus bailarinas oscuridades
En esta noche de invierno que huele a melancolía
En esta casa vacía
Aquí del otro lado
Siento la mansa brisa del pensamiento

Agotado

d

domingo, 27 de mayo de 2007

cadalso





NADA tiene sentido
tras las sombras del sonido de su voz
y dijo

"

Los días se desploman, se manchan con tintas malsanas.
Los cuadernos se cierran debajo de los pies de una silueta titánica
que miro en el espejo.
En pequeños círculos, giran derrapantes las hojas cándidas de una desesperación
que intercambié por este sosiego claro. De ésta misma tarde han salido a pasear mis corazones, hoy mugen cálidos sobre mi cama. La
dicha apesta. Esta alegría es abandónica.
Y estos ojos son puertos concurridos, abatidos por barcos que al final del día desaparecen junto a la línea tras la que se esconde el sol. El gusano infinito ulterior me cuenta un secreto: mis palabras son el ornamento del profundo asco que fluye en mi por los paisajes evidentes, llenos de flores. Por la siembra de besos en serie. Por la cosecha automatizada de una vida suave.

He comenzado a aburrirme: alarma entre los ángeles que tiran de aquel sol de mi puerto para llevarlo hacia el otro lado del mundo.

"

d

(una vez

la orilla fue infinita)

lunes, 21 de mayo de 2007

~

(...)
¡Hay tan poca gente que ame
los paisajes que no existen!
(...)
Fernando Pessoa
La hora absurda

viernes, 11 de mayo de 2007


nostalgia

(...)
¿Quién, al andar por el crepúsculo o al trazar una fecha de su pasado,
no sintió alguna vez
que se había perdido una cosa infinita?
(...)
Jorge Luis Borges
PARADISO, XXXI, 108
El hacedor

miércoles, 9 de mayo de 2007

ƒ

desde los balcones de flores íntimas
arrojarás tu demencia oxidada

viajarán a los horrores quiméricos
de un hábito que huele a páramo cotidiano

una historia contada entre dientes




En otoño la mariposa escribe sobre las hojas de árboles breves
algo en un lenguaje que sólo ella comprende
como si el verde silencio tradujera todos los símbolos
arrojados en aquellos papiros salvajes:
un sueño de mancha - ausencia cromática

el viento
un canal que hace rodar su lírica

alguien alguna vez fue a sus lágrimas
amante de las piedras llevó su vientre hacia la montaña
y alguien
besa el caldo de adormideras
revueltas

el mensajero cansino lúcido para el despiste
entona un carnavalito mientras lleva las claves
otoño de mi mañana
abrigadito te llevaré


nieblas epistolares
destinatario enarbolado - alguien sin boca

con salmones en la voz
verde silencio complaciente corriente de la marea

de aires primaverales

y se zambulle
con su lenguaje de papagayo
allí va
mariposita viajera
inocente pequeña memoriosa
en actitudes de gorrión que sacude agitado

bajo el sol de verano
los gotas del charco caliente
tzzz
baña al silencio
¡verde que te quiero verde!

En la noche
así enaltecida
sobre sus cartas duerme mariposita
llena de augurio
en su falda anida el mensajero risueño
con garras llenas de fábula

envuelta en secretos sin sentido

d

domingo, 29 de abril de 2007

e£→â



el horizonte

miércoles, 18 de abril de 2007


tormentors

l



hypnosis
prelude
song of the gulls
universo que bajo tu sombra emerge disminuido
sobre colchones de pelusa practicando mareas luciérnagas
la libertad calla
en la circunferencia de tus dedos encalla
song of the gulls
laberinto cavernoso de labios metafísicos
chocan se traspasan
disueltos en sus líquidos
forman lazos peligrosos ligados a pájaros anónimos


y me llevan
me llevan a la aurora que ya está cubriéndome de grises
song of the gulls
dulce sed que ensordece la dimensión de un olimpo
degluto los cardúmenes antagónicos del amor
espejismos adorables espinas crepusculares
secuelas en mi discurso herido
meciéndome en tus piernas
las terminaciones de tu cuerpo dormido
comienzan con mi sueño invasor
perdí
percibo el fracaso de mis espejos
hueca la superficie sobre la que baila el llanto
transmito visiones ácidas
ardientes
que sólo tu nombre entrelaza
d

domingo, 8 de abril de 2007

+




y otra vez esa sandía

echándole

la culpa al empedrado

no querés ponerle tu balazo


indio solari



.



.





.


reposo al borde de mi nombre enterrando truenos para guardar su estallido
los hilos de la otra parte del mundo

se mueven me faltan
están ahí para que tire de ellos
se mueven solos tiran tensan

avivando la tormenta exclusiva

de la estética solitario-nocturna

dolorosamente asumo que florecer

necesita tiempo
sin esperar, espero
después de todo


no es cosa menor haber asistido

a poesías fluir en el arte de lo posible
haber reconocido

la línea tras la cual es necesario pararse
haber juntado las partes rotas

del gran espejo interior en vano
desnudado el esteticismo

que la percepción delicada precisa

oído voces subterráneas

llantos gritos de adolescencia vivaz
descifrado precaria

la monotonía estéril del no vivir como pienso
pensando casi como vivo
espiando por puertas de mis ojos por las que corriendo
he salido

llegará el anochecer en un free jazz repentino sabré armonizar
el interior la intemperie
ERROR
esperanza en la acción
quiero un error para darle un giro
a ese ritmo
ante el hambre palabras desnudas no son silencio
cerca del ruido
reposo
ENEMIGO enloquecido que me posee

quiero el error de lo posible
el arte de lo posible con mis manos un sueño enorme mío
la poesía compartida sacándole filo
ojalá consiguiera lastimar al destino
el error que sin saber esperar espero embellecer dejando huellas

en los dominios de las pesadillas de un dios ruin verdugo

afiebrado, harto, muerto de frío




"te sueñas con las manos"




d


domingo, 1 de abril de 2007

·

suena en mi una alarma

"

PARA LEER EN FORMA INTERROGATIVA


Has visto,verdaderamente has visto
la nieve, los astros,
los pasos afelpados de la brisa...
Has tocado,de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer
que tanto amas...Has vivido
como un golpe en la frente,
el instante, el jadeo, la caída, la fuga...
Has sabido
con cada poro de la piel, sabido
que tus ojos, tus manos, tu sexo,
tu blando corazón,
había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.

"

Julio Cortázar


jueves, 29 de marzo de 2007

.
el empalagoso ritmo de la humedad

lunes, 26 de marzo de 2007

___________________________________

XLII
"
La diligencia ha pasado por la carretera, y se ha ido,
y la carretera no ha quedado más hermosa, ni siquiera más fea.
Así es la acción humana en el mundo.
Nada quitamos y nada ponemos; pasamos y olvidamos;
y el sol es siempre puntual todos los días.
"

Fernando Pessoa
de
Poesías completas de Alberto Caeiro

martes, 20 de marzo de 2007

=

me dolían ganas
rotundas
decididamente negadas
me dolían ganas

por haber callado en conciertos y cines
quizás
por algún tango marginal en un barrio perdido
por esas noches de fuegos azules
que por una sola vez riman con todo y no se olvidan
porque remueven los fluidos de la muerte
la muerte hermosa que es olvido en su génesis

me dolían ganitas celestiales
esas fuerzas gladiadoras de jardín de infantes
bien profundo entre los discos mudos
intercaladas con paños para la fiebre burguesa
allí estaban carmelinas lentas
moliendo a palos aquel súcubo mítico declarado conciencia

pobrecitas frunciditas frutas de un verdor antiguo
ácidas en mi lengua y en la de otro un veneno ardiente
escondidas como ultrajadas niñas que agazapadas buscan venganza
detrás de la sed respiran rechinan pero ganas dolientes no lloran

cómo hacer para despertarte gloriosa bestia de carne y sangre
si dormida giras como bolitas de mares en los huesos y en la piel de mis dedos
mientras juego en su redondez te miro
rescato en tus párpados un sabor a mujer mundo y otra vez
prefiero acunarte
cantarte un lullaby de ganas que mueren de pie aplastando con sombras
a viejos vagabundos niños convicciones
.
.
.
polvo
d

lunes, 19 de marzo de 2007

ê

- Las cosas tienen movimiento, Rogelio

lunes, 12 de marzo de 2007


toda la lluvia en mi boca
siniestros cántaros en las muelas
lengua giratoria revuelve gotas quemantes
lame mis labios envoltorios para ella

toda la hiel en la boca de agua sus nubes
diluvio marchito saliva perdida
ausencia remota rebota en siete mil papilas
y un amargor florece de estar viva líquida vacía

circuito carnal del silencio interior
clausura ósea de palabras azules
coágulos constricción embotellamiento de voces
dadas a la plenitud del desasosiego

bombilla de pájaros urbanos alterados de faroles
canal urgente improvisado externo
permíteme irme por tu angosta esperanza
escupirme hacia el diluvio de la expresión


d

jueves, 1 de marzo de 2007

Ø


.











.



.

"
(...)
MARINERO 3: -Para que no esté tan sola le regalamos esta luna.
MARINERO 1: -Adentro tiene un pescado y muchísima naftalina, de manera que...
CORO DE MARINEROS: -...no le aconsejamos que la abra.
MARINERO 4: -Nadie debe abrir las lunas. Adentro está el horror o la nada, y a veces perros o seres deformes que no esperaban ser descubiertos y acometen. La luna que le damos es solamente para mirarla, y también para jugar un poquito.
(...)
"
Pieza en tres escenas
Dos juegos de palabras
Julio Cortázar