domingo, 8 de junio de 2008
play
en un abrir de labios prestidigitados
rodaron el juego
y la desgracia
quitando la dura cáscara del fruto verde
rumiando tras el contenido
desgajando la forma del íntimo sinsentido
especie de primavera que daña
diálogo percutido con mi sangre blanca
poemarios indolentes
como palomas que ululan en cajas
d
lunes, 19 de mayo de 2008
½
)
El cuerpo deberá vegetar como buen fruto, fruto doliente que será por fin dulce.
Para comprender el carácter de un único sueño
que no palidecerá aunque lo hielen,
la carne sabrá corroerse como la ciruela cuando se desgaja.
Pender era necesario.
Aquí la herida.
(
d
domingo, 11 de mayo de 2008
.

lunes, 28 de abril de 2008
steinschlag
Sobre los techos de la mañana elefantística oigo cómo ruedan las migas memoriales
será deber esta vez dignificar la nada
el rincón vacío
cavernoso cuenco
de olvidados narcisos
y asir en ese nacer oscuro los tesoros perdidos
por manos suaves, dulzores que fueron vicio
¿Cómo habrá sido
donde la desnudez …
donde la música de la piel
donde el claro
el terreno sagrado
tráfico de dádivas, corceles del sueño?
¿Habrá en la temporalidad del cuerpo
rasguño
cerrazón
enérgicas corrientes de hemoglobina?
Medirme ahora
medir el escurrimiento de la alegría
asimilar la ira
arrancar de mi una guardiana
que escudriña cada cuadrícula de tierra explotada
calcula
lastima los ojos
y aun hila paciente un tul
hila
en silencio ya sin sangre
puntos complejos
contrapuntos laberínticos
hila
Iso el velo de estos ojos que miran hacia donde tiendo las ramas de mi floresta,
yo tejo con hilo secreto la imposibilidad de una trama muy mía
delante de los recintos que determinan dolores
así escondida, caleidoscopio la subjetividad del mundo en el murmullo fantástico del dibujo impreso minúsculo en el tul de la mirada;
pintada toda roja
desordenada
Hice un teatro
de tu temple y ahora
no perteneces
nunca más
no habitas
con esos pies de plomo
a la tibieza cósmica de orfebre feliz
d
sábado, 5 de abril de 2008
♀
El sauce que me mira
tiene tres caritas negras
que soplan a mi boca
un verdor que es su secreto
¿Qué haré ahora,
cómplice de todo esto,
perdida en los confines
de mi triste aurora?
Deberé asomarme
hacia el precipicio más hermoso
y despertar con la caja del buen sueño
abierta entre mis manos,
con un brote de sauce por adentro
que me mira
y tiene tres caritas negras
que soplan sus secretos
y ya no lloran
d
jueves, 13 de marzo de 2008
▲
al fin bebida
la efervescencia de los minerales preciosos
se humillaron las memorias del cerro
( dijeron “queríamos sujetar al cielo”)
¡Las grandes excusas!
¡Los almuédanos libros
de aquellos falsos profetas!
ellos
los vacíos siempre viejos
habían pulverizado día a día
la esencia entera del crepúsculo en los montes
para alzar sogas celestiales –que eran fuertes, de hilo bien negro-
pretendiendo ascensión
(luego) –atención-
bajarlo
expandirlo
extenderlo como una goma elástica
pero ¡FRACASARON!
(aquí está la enseñanza, seres –“piedras que caminan hacia el mar”-
¡aprendamos a extraer la lúcuma del amor en la piedra!)
¿por qué?
Quizás la pavorosa existencia del oscilante universo
haya imantado hacia atrás las sogas arrogantes
y chau
“con tu propia lengua te estrangulas”
y provocó la venganza universal una asfixia de sogas punzantes
inyectó en la piel plural incandescente de cada historia una ponzoña
separando en miles de parcelas la tierra
cortando caminos
infectó también las venas
deshabilitando accesos hacia algún otro vacío viejo capítulo de nuestro libro
compañero de existencia en un páramo inasible
perdiéndote
esclavizándote
torturando en baños de guerra a tus amores a tus corazones
a tu sensible gema individual
y cortándote las manos, la claridad
¿Dónde está el dolor?
¿Dónde tienes el dolor?
Estos violines abrasadores de la tarde inconstante
interpretan mi tristeza
elocuentes
remilgados instrumentos
(nacidos de floresta)
Si fuera hoja me llevaría volando el aire
Tierra de nadie
Somos hijos de esto
Como gusanos surgidos de la fermentación
mofándonos de una aguda metamorfosis que
del cadáver hará cucarachas peregrinas
compuesta de todo el trabajo de las hormigas
que caen reventadas
contra el asfalto
“seguiré caminando
seguiré soñando
aunque me duela amor”
¿Dónde está el dolor?
¿Dónde tienes el dolor?
-En el vientre
magma concéntrico
útero impío
mientras escapo como una hormiga
busco la salida a este laberinto de sumisiones
apelmazada podredumbre
despertares paupérrimos
es mi tarea
mi sucia tarea
encontrar la salida
o el acceso
hacia
eso
shh
(hay un secreto)
allá en el universo profundo de todos los cielos
en la totalidad de los crepúsculos montescos
su inmensidad magnética fue sabia
nos dio una identidad:
-parásitos
(¿podré oír su lamento?
¿podré hallar la caja del buen sueño?)
Dios fecundo sin tiempo ni condición
totalidad fértil
el negro en el blanco
el blanco en el negro
incendiará tormentas en los labradíos
abismará
el calendario
(cuando el fuego crezca
quiero estar allí)
d
lunes, 11 de febrero de 2008
...

viernes, 14 de diciembre de 2007
ø
miércoles, 5 de diciembre de 2007
leave
los colores en la sombra de una silueta que se forma en el piso
los colores del mundo
indefinidos
la silueta devenida a mi organismo
que sabe ser la sombra de mi
lo tangible no se desvanece
tangible, perenne
yo tóxica
yo cuerpo
raspo froto toco rompo
reúno de pronto el abstracto con lo sólido
me arrastro, en el suelo los huelo, aquellos colores de mi cuerpo
Frescura de manzanas...
pétalos en libros...
pereza oceánica...
verdores incandescentes...
hamacas...
muevo la cabeza hacia arriba
un, dos
ya casi puedo ver las vigas del techo
(siempre llamaron mi atención, mi lirismo tímido, esos caudalosos rayos de luminiscencia que se abren paso entre agujeros; anestesiándonos)
tres
Constitución
inmundicia
inmovilización
amargura de flote
como despertar
un solo color imperialista fusiona esta gama
el azul grisáceo de Buenos Aires a las siete
todavía en primavera del asfalto, el preludio del neón,
o también, aquél amarillo pútrido y caliente
que emanan los rieles del tren y vuela sobre la hierba
desprendiéndose del viaje hacia la ciudad
y sus multiplicaciones
irse
d
lunes, 26 de noviembre de 2007
herencia
gran parte de mi vida
una pieza intensa de algún tanguero anónimo para mi,
tomaba el té con manteca dentro, golpeaba los vidrios pidiendo salir a lanzarse a las vías,
quería caminar y volver a la casa que su hijo había vendido,
paseaba por Plaza Portela mirando a sus nietas pelear
preguntaba dónde estaba María
-muerta Carlitos, hace quince años Carlitos-
tirado en la esquina con su bicicleta encima
y la ginebra espantando al dolor, desconociendo a las nietas y el porvenir una repetición,
amante del chocolate, antiperonista rabioso, viajero, loquero, patadas en el culo, silla de ruedas extradición al asilo
Chiche la escoba y su eterna masticación
la mesita sucia que intercambió en la India por una botella de vino en el living como un souvenir silencioso y asombroso de su pasado,
el abuelo que no sigue siendo, envuelto en un halo de ausencia,
sólo,
extrañado,
espera la muerte
(y desfilan las sombras en la habitación aturdida de bocinazos
la mía pidiéndole perdón por permitir que sigan atándolo a la vida)
flota su voz en la memoria
tango que me hiciste mal y sin embargo te quiero
porque sos el mensajero del alma del arrabal
no sé qué encanto fatal tienen tus notas sentidas
que en la mistonga guarida el corazón se me ensancha
como pidiéndole cancha
al dolor que hay en mi vida
domingo, 11 de noviembre de 2007
↓

"...Sólo tengo una ocupación; rehacerme"
hipoteca con el movimiento
combinaciones peligrosas con los murciélagos
sin alas pero ciega
nocturna
sin el beso de la luna,
con un eterno deseo de llorar
y llorar
sin haber tenido nunca una ventana
por la te viera, luar
influjo de contradicciones
amparo de páramos en oraciones
una vejez intolerante
un aislamiento invariable
una pesadumbre
doma
congela
el terror de los mares
y la loca sustracción de la sensación amarilla
que inundó de pequeña mi vida
estruendo en el techo
soplido de vicios
y el inocente golpe sobre mis pechos
que contiene al puño de quien me ama
y me castiga en espejismos
en sueños
en decantaciones
en variaciones monocordes del amor
que necesitamos los dos
en casa admiro el devenir marchito
filtrado en la desfloración de tres orquídeas magnánimas
simultánea y bienaventurada muerte
estambres disminuidos
sépalos vencidos
borrada aquella línea que deshace las ramificaciones de mi árbol
en el advenimiento de la locura, de la causalidad
revolver este caldo, solventar al movimiento
en una obsoleta extensión de lo que hay en mí
hasta quebrarlo
pero
no soy míad
martes, 6 de noviembre de 2007
■

entiendo como un castigo
la soledad me sana
la calma
lunes, 29 de octubre de 2007
»
un silencio parecido a la más hermosa muerte
pude haber sido intermitente aunque líquida, lluvia
y soy la enamorada del muro que alguien alimenta con fertilizantes
con químicos amantes
de mi manera obsoleta ahora pronuncio la nada
y las hilachas de aquella carne hecha de páginas y cuentos nuevos
no pueden enlazarse
inacabables intersticios que chupan y deshacen
y el letargo
y la agonía ajena
el devenir finito como las pieles de abuelos
la juventud caduca como todos mis cuentos
¿Dónde podré encontrarte,
personaje ficción, personaje carne?
he sabido que siempre andas en uno mismo
he oído que la crueldad de nacerte es una alquimia fugaz
y sólo cuadros de vidas disímiles concuerdan en algo:
en ésta biología podredumbre mal llamada existencia
que se retuerce queriendo brillar con una luz sospechosa
amarillo de bilis
amarillo de otoño
amarillo el calor de los trenes demonios
¿Y dónde, dónde te apersonarás, Ángel Exterminador?
¿Seré entera, sabré responderte?
somos todos asesinos,
no es paranoia,
es el sol de la tarde:
dejamos ahogados a nuestros niños en un riachuelo podrido
con intuiciones y juegos, con purezas sin nombres,
¿Y cómo, después, seguir falseando al lánguido destino?
¿Soy un cadáver de mí?
una sustancia viscosa con ojos y dientes anónimos emerge de las cañerías
la infancia perdida, el día,
la ciudad comprimida
esto no es poesía
d
martes, 2 de octubre de 2007
*

Alguien dijo una vez que sus ojos eran sinceros. Que el estrepitoso descenso de sus párpados cortinados a mitad del carmín de las venas reventadas sobre el blanco, era bello porque expresaba en si mismo el estado indecible de su alma. Mi madre también dijo, durante mi pequeñez acomplejada por armonías rotas del cuerpo que comenzaba a ser mío, que las narices grandes generaban respeto: presencia ineludible en el mundo: un “¡aquí estoy!” imposible de ignorar.
Hoy llueve.
Me parece que cae agua del cielo con fisonomía propia. Cada gota dibujando una piel, una mirada llevada con pesadez, una boca prodigiosa que canta composiciones desconocidas, una nariz delicada disolviéndose en polvos blanquecinos. ¿Cómo llevamos la libertad de un rostro en las correntadas de esta era venenosa de reclusiones y aislamientos? Las presiones dictatoriales de los tiempos que corren son sombra y asfixia para el candor de una simple sonrisa. Los trenes, el supermercado, un parque y mi hogar, vidrieras que exponen las complexiones forzadas de caras en serie. Pureza extinta o quizás enjaulada tras los gestos que vamos practicando con automatismo, clavándolos en la viveza y el movimiento de la sangre. Quizás por eso un rostro calmo me obnubile... de alguna manera, cuando la integridad de la niñez florece en la expresión cadente y natural de un rostro, como un pétalo suaviza algo en mi: ojos que no esquiven ni cambien su visión por gafas negras, pupilas menos dilatadas o bocas serenas. Esta lluvia no amaina, una tormenta se avecina. La presencia ineludible se achica, las gotas rugen sobre las chapas del techo y una boca hinchada se abre con dolor, se desgarra en su extrema tersura, y los ojos que imaginé en el aplomo del agua, flotan bajo nubes impenetrables: chorrean lluvia. Relampaguean. Oigo un trueno. Lloran viento. Alguien dijo una vez que sus ojos eran sinceros.
d
lunes, 1 de octubre de 2007
§

d
.
*
lunes, 24 de septiembre de 2007
*
(...)
Y miro las flores y sonrío...
No sé si ellas me comprenden
Ni si yo las comprendo a ellas,
pero sé que la verdad está en ellas y en mi
y en nuestra común divinidad
de dejarnos ir y vivir por la Tierra
y llevar en brazos por las estaciones contentas
y dejar que el viento cante para adormecernos
aflojando, y sin sueños en nuestros sueños.
de Fernando Pessoa /
Alberto Caeiro
XXXVI
domingo, 2 de septiembre de 2007
duraznillo de agua
entierran este presente detenimiento,
su belleza verosímil y colorida genera una indescriptible sensación de
Guardo algunas capacidades intactas todavía, aunque sorpresivamente me he descubierto hoy
(un día entre sucesiones de hábitos – un febril domingo estival)
anciana prematura,
roída gracia,
pausa inmóvil.
No espero nada.
Esta cueva de introspecciones me anida en una morada en la que soy un pez con largo camino por recorrer.
Así,
saldría a caminar las calles rectas de mi barrio silencioso e intentaría reconocer en la urbanidad la pequeñez magnífica, el tallo de la estoica orquídea. Para los extinguidos en su prototipo humillante se cerrarían bajo millones de llaves las puertas ya carceleras de sus hogares asesinos, y saldrían de las casas las mareas de soñadores con sus guitarras y sus miserias, algunas mujeres con sus camisones abiertos cantarían llorando la culpabilidad que las atormenta, reinaría la amoralidad y la sensualidad de la tarde y habría banquetes de polvo para los marginados que reconocerían como propia la calle que los contuvo. Pero nada de eso sucede.
Desvarío. Todo se guarda en gestos de vergüenza y cajones para dos.
Este domingo arrinconado apenas musita la sombra de lo indecible y la vejez se infla cuando soplo al desasosiego. Inspiran pureza esos ornamentos del pasado que flotan en mi habitación moldeando al desconsuelo.
A mis espaldas hay un colchón intenso de un blanco viejo en el cielo, de alguna manera la atmósfera afirma el signo de resignación. La vacuidad regenerativa se desdobla y gotea palabra sobre palabra, un vuelo de torcazas distrae la prosa que intento retener pero se me va en las alas de los guardianes del cielo bonaerense.
Debí haber permanecido intacta, amparada en el umbral de lo que no debe circular porque se mancha. Ahora me reconozco como un conglomerado de atrofizaciones, una incógnita, una bolsa de arpillera que contiene secretos recelosos entre sí.
//De vez en cuando retomo la estela de la mentira como siguiendo a una estrella que ya está muerta, ese mínimo viaje nocturno rebota en los confines de mi desprecio aunque sonrío, indulgente y risueña.//
He dejado aquí la huella que debería seguir para desenmarañarme pero el cansancio de todo baja el telón, giro la cabeza, respiro sin ganas el aire prometedor que refresca mi habitación, desenfundo el cielo imaginativamente y hasta el sol se atreve en sueños a bañar este domingo.
lapso luminoso - - - se apaga
sábado, 25 de agosto de 2007
domingo, 19 de agosto de 2007
trash
y un cuerpo arrojado
golosinas
encenderé fuego con palitos de la selva
consumirá de mi la gloria de lo que ya se tiene,
si no hallo en mi morada la clave para pisar la hierba
y si no está, no lo tengo
claro que se enfada mi aparato psíquico
caigo en la futilidad del desvelo
¡comería de los otros!
arrancaría de sus ojos las sombra de burla
guirnaldas rodeando mi cuello
el amor no es cuestión de días y besos
y mi amor es iracundo
no tiene aroma dulce ni palabras suaves
mi amor desdicha, mi amor carne
pronto, en unos quince días
esta precipitación herrumbre de hueso
me nublará la vista no podré adorarte más
y tu cuerpogema de una zona luminosa del universo
el temple augusto y principesco será taciturno y vendrá por mi
como las pesadillas silenciosas que no se recuerdan
venceré al encanto
where the wild roses grow
beauty must die
y no sabré tu nombre te diré gema perdida
murmurando una canción en tono triunfante y doloroso
a un lado un sol partido al medio
al otro collages pasiones blancos matices dureza límite fin
yazgo, cansada de no saber respirar,
la niña fatigada vuelve hacia mis brazos con viento
acunada en una copa de sauces
dormida en la guitarra
que sea conmigo un instante
temo escribir el poema con polvos, sin frutos, con agua mía
dentro de unos días
de la niña que fue arrojada hacia el sol
y sólo había
d
lunes, 6 de agosto de 2007
*
/
.
.
.
.
"
La tierra que nos tiene apenas es un árbol sin tiempo,
cuelga del cielo como un enorme manzano ciego,
la surcan ríos bravos y la mojan los lagos tiernos,
la rodean los mares con sus sólidos movimientos.
Ella se agarra a las nubes y oscurece los cielos,
hace del sol la fragua con la que cocina el sustento,
convoca a la lluvia fresca si se reseca el suelo,
de su corteza crecieron asfódelos y almendros.
Brota del bosque umbrío el olor de sus maderos,
estalla el volcán sangrando en mil penachos de fuego
se siguen las estaciones en su relevo perpetuo.
Por eso es tan ancha y tierna esta tierra.
Por eso es tan ancha y tierna esta tierra,
esta tierra que nos tiene, nos tiene vivos por un momento,
por un momento de tierra, de tierra madre con fundamentos.
(...)
"
de
Patricio Manns
y Horacio Salinas
lunes, 16 de julio de 2007
&
la brisa suave de una ola sucia arremolinada sobre la orilla plástica
quizás la desesperación que toma formas verdugas
aplastante desconfianza en lo que no se tiene dentro
sabores platos calientes carnes verdaderamente rojas cocinadas al vapor
en un principio era la vida tragada como un gran caramelo miserablemente dulce
y luego
el diluvio
...derrumbando cada pilar de la decadencia...
el rayo violento de sol en el pecho
el paréntesis del descubrimiento
y los paseos epistolares por jardines matizados con silencio
la belleza germina,
no espera la salvia ser detonada por las manos de una mujer fiel
no esperan las pequeñas verbenas la gota de lluvia
se hacen perfume evaporadas provocan alas pero se van del dominio
impaciente belleza
no engendra, se agota
debilita la tierra fértil y muere
la belleza pudre lo que no la riegue con sangre
el carmín
el rouge
la rosa
tu corazón y la herida saben rojos
saben de almácigos para florecer la palabra
que barra la ficción mi obra tímida
d
martes, 10 de julio de 2007
sábado, 7 de julio de 2007
-
arena crepita
viernes, 6 de julio de 2007
martes, 3 de julio de 2007
▼
con la desdicha de la escritura
hay anémonas refulgentes en esta habitación tranquila
hay escarcha de fertilidad invernal
cómo no oler en tu espalda la ceguera de un murciélago
cómo no abrazar los tamborcitos de tu cuerpo con la tarde que se quiebra una vez más
y apagada prende las luces de la tragedia
hay espinas que desgarran la hora
hay absurdos marginados sólo para dos
cómo la brisa se ancló en el nido lleno? No había espacio no había universo
cómo una hembra madre inmanente se arma conmovida, antaño temida
hay costas vírgenes en las cavilaciones de tu mirada
hay gaviotas ausentes
ay del momento en que la escritura retome el camino de mis dedos
cómo imágenes un mundo nuevo simbiótico
tu vientre explosivo para mi se abre pero cierra
una jaula ornamentada con fuego
un cigarro en la memoria
un beso, un comentario bajito
un gesto íntimo de libertad fantasiosa
demasiado oxígeno para prevenir el incendio
ay del momento en que la memoria retome el camino de mi escritura
volver marchita, dulce hoguera, volver
d
sábado, 30 de junio de 2007
æ

martes, 26 de junio de 2007
lunes, 25 de junio de 2007
•

martes, 12 de junio de 2007
/

en su vientre me llevará a la estación, de la que partía un tren de mi sueño para no volver
jueves, 31 de mayo de 2007
Ø
Sólo paredes me abrigan en esta fría ciudad
Aquí del otro lado
Siento la mansa brisa del pensamiento
Acorde viejo, herrumbre
A la luz de un sol de gases azules
Guarecida de un tumulto que te pasa por arriba
Estaré coagulada?
Cómo es que los hilos ya no tensan,
Que la lluvia ya no pasa?
Que sólo
de un modo andaluz, a escondidas conservo
Mi tesoro
que es suave
Mi rincón azucarado
Mi asteroide d 723
Mi memoria extensiva
En que lugar habrá caído mi semilla?
Si tuviera fuerza en mis cuerdas vocales
Retumbaría los túneles de la tierra
Riégala con melodías de viento y escarcha
Cuídala con la luna y la mar lejana
Haz que allí crezca lo que dentro mío murió
Piano sempiterno te animo a desplegar tus aves
Tus bailarinas oscuridades
En esta noche de invierno que huele a melancolía
En esta casa vacía
Aquí del otro lado
Siento la mansa brisa del pensamiento
Agotado
d
domingo, 27 de mayo de 2007
cadalso

"
Los días se desploman, se manchan con tintas malsanas.
Los cuadernos se cierran debajo de los pies de una silueta titánica que miro en el espejo.
En pequeños círculos, giran derrapantes las hojas cándidas de una desesperación
que intercambié por este sosiego claro. De ésta misma tarde han salido a pasear mis corazones, hoy mugen cálidos sobre mi cama. La dicha apesta. Esta alegría es abandónica.
Y estos ojos son puertos concurridos, abatidos por barcos que al final del día desaparecen junto a la línea tras la que se esconde el sol. El gusano infinito ulterior me cuenta un secreto: mis palabras son el ornamento del profundo asco que fluye en mi por los paisajes evidentes, llenos de flores. Por la siembra de besos en serie. Por la cosecha automatizada de una vida suave.
He comenzado a aburrirme: alarma entre los ángeles que tiran de aquel sol de mi puerto para llevarlo hacia el otro lado del mundo.
"
d
(una vez
la orilla fue infinita)
lunes, 21 de mayo de 2007
viernes, 11 de mayo de 2007
nostalgia
miércoles, 9 de mayo de 2007
ƒ
arrojarás tu demencia oxidada
viajarán a los horrores quiméricos
de un hábito que huele a páramo cotidiano
una historia contada entre dientes
En otoño la mariposa escribe sobre las hojas de árboles breves
algo en un lenguaje que sólo ella comprende
como si el verde silencio tradujera todos los símbolos
arrojados en aquellos papiros salvajes:
un sueño de mancha - ausencia cromática
el viento
un canal que hace rodar su lírica
alguien alguna vez fue a sus lágrimas
amante de las piedras llevó su vientre hacia la montaña
y alguien
besa el caldo de adormideras
revueltas
el mensajero cansino lúcido para el despiste
entona un carnavalito mientras lleva las claves
otoño de mi mañana
abrigadito te llevaré
nieblas epistolares
destinatario enarbolado - alguien sin boca
con salmones en la voz
verde silencio complaciente corriente de la marea
de aires primaverales
y se zambulle
con su lenguaje de papagayo
allí va
mariposita viajera
inocente pequeña memoriosa
en actitudes de gorrión que sacude agitado
bajo el sol de verano
los gotas del charco caliente
tzzz
baña al silencio
¡verde que te quiero verde!
En la noche
así enaltecida
sobre sus cartas duerme mariposita
llena de augurio
en su falda anida el mensajero risueño
con garras llenas de fábula
envuelta en secretos sin sentido
d





